Publicado el Tuesday, October 27, 2020 8:30 am
Ya llegó esa época del año otra vez: el fin del horario de verano (DST, por sus siglas en inglés). Aunque nos alegre la idea de obtener esa bendita hora extra de sueño, ¡el cambio de horario puede tener un gran impacto en nuestra salud! Cambiar nuestros despertadores también obliga a que el reloj interno de nuestro cuerpo, nuestro ritmo circadiano, cambie también. Atrasar nuestros días una hora puede afectar tanto a nuestro cuerpo como a nuestra mente.
Es posible que notes que tu apetito se desajusta después de que termina el horario de verano. Si normalmente almuerzas a las 12:00 p. m., puede que tu estómago empiece a rugir a las 11:00 a. m. Eso se debe a que todavía sigue el horario anterior. Tu cuerpo está acostumbrado a recibir alimento a cierta hora, así que cuando no lo recibe cuando lo espera, te da ese recordatorio ruidoso y útil. También puede resultarte más difícil sentirte satisfecho después de comer durante esta época, ya que los cambios en los patrones de sueño pueden afectar tus hábitos alimenticios.
Lamentablemente, el cambio de horario que nos hace perder una hora de luz solar puede desencadenar algo llamado trastorno afectivo estacional (TAE). Perder esta hora de luz también puede tener un efecto severo en quienes padecen alguna enfermedad mental.
Lo bueno del fin del horario de verano es obtener esa hora extra de sueño. Dormir más mejora tu estado de ánimo y te ayuda a pensar y trabajar mejor. ¿Alguna vez has notado que todos parecen estar de mejor humor después de que termina el horario de verano? ¡Agradécele a esa hora extra que les permitió dormir un poco más! Los estudios incluso muestran que los accidentes automovilísticos y los ataques cardíacos son menos probables en los meses posteriores al fin del horario de verano que durante este.
Así que disfruta esa hora extra de sueño y trata de no comer de más después de atrasar el reloj. ¡Cuídense y sean felices esta temporada de otoño!